¿Respeto para todos o respeto según quién proteste?
Las declaraciones del jefe de fracción del Partido Liberación Nacional, Álvaro Ramírez, a raíz de los abucheos que recibió durante la jornada solemne realizada este miércoles en Puntarenas, dejan sobre la mesa una reflexión que va más allá de un partido político o de una persona.
El diputado cuestionó la falta de respeto que, según manifestó, se produjo durante una actividad oficial. Y es válido preguntarse: ¿el respeto debe exigirse únicamente cuando los abucheos, las consignas o las manifestaciones se dirigen contra quienes hoy están en la oposición?
Porque en Costa Rica hemos visto, en diferentes momentos, manifestaciones mucho más intensas contra integrantes del Gobierno y contra autoridades del Poder Ejecutivo. En algunas de esas protestas han participado sectores universitarios, organizaciones sindicales y otros grupos sociales.
La pregunta entonces es sencilla: ¿la falta de respeto deja de ser falta de respeto dependiendo de quién la protagonice o de quién sea el destinatario?
Si se defiende el derecho a protestar, ese derecho debe protegerse independientemente de quién gobierne. Pero de la misma manera, si se reclama respeto y tolerancia para quienes ejercen cargos públicos, ese principio también debería aplicarse cuando las críticas y las manifestaciones se dirigen contra el Gobierno.
No debería existir una vara para medir los abucheos cuando son contra la oposición y otra completamente diferente cuando son contra el oficialismo.
La democracia permite la protesta, la crítica y hasta la inconformidad más fuerte. Pero una cosa es ejercer el derecho a disentir y otra convertir el desacuerdo político en ofensas o agresiones.
Por eso, más que entrar en la discusión de quién gritó más fuerte o quién protestó primero, la verdadera reflexión debería ser si estamos dispuestos a defender los mismos principios de respeto cuando la moneda cae de nuestro lado y también cuando cae del lado contrario.
Porque el respeto no debería depender de quién está gobernando, quién está en la oposición o quién está recibiendo los abucheos.
El respeto, si realmente creemos en él, tiene que ser para todos.